...de mi profesor de pilates.
Mi profesor de Pilates ha debido ser Sargento de la GESTAPO.
Antes en clase había dos gordos, uno de ellos resoplaba y el sargento de hierro despiadado se cebaba toda la hora en él, lo usaba y le trataba como si le llevara al cadalso.
-venga -escápulas -imprint -vamos -inspirar -venga -tira del ombligo -ya -ocho más -ahora el cien pero elevado a la enésima potencia -venga
para terminar con un -anda, tú, haz sólo la primera parte, no subas las piernas, hasta donde llegues, venga que te va a dar algo, pues menos mal que estamos en iniciación que si subis de nivel os crujo, venga, vamos.
Joder, se suponía que el Pilates era en plan relajado.
Ahora este compañero ya no viene a clase.
Y el siguiente gordo soy yo.
Miedo, mucho miedo
¿Y yo me pregunto es necesario sufrir tanto?, ¿es necesario ser tan chulo? ¿Por qué extraña maldición los urbanitas estamos abocados a ir a gimnasios en el poco tiempo que nos queda libre? ¿cómo es posible que paguemos pasta para sufrir? ¿a estas alturas de curso nadie ha sido capaz de inventar algo un pelín más divertido que estar encadenado a una cinta que cuánto más tiempo estás subido más vida propia adquiere? -joder si parece que la energía que tú gastas, la absorbe la puñetera máquina- a mi me resulta muy absurdo. Además a eso hay que añadirle todas aquellas promesas que incumplimos nada más terminar la Navidad, o antes o después de las vacaciones playeras.
¿No habrá forma de conciliar la vida laboral con la vida?
¿Será por no encontrar las respuestas a esas preguntas, por lo que hace más de un mes que no voy al gimnasio? ¿o será porque la siguiente víctima propiciatoria para la "limpieza total" soy yo?

aniku dijo
un día me planteé la pregunta: ¿porqué pago para sufrir?
y desde entonces me la trae al pairo la monitora de fitness, cuando me grita que lo hago mal... "mira, tú, son las nueve y media de la noche y hoy he leido 2.000 sentencias del supremo, ¿crees que estoy en condiciones de memorizar muchas coreografías?"
30 Septiembre 2006 | 09:34 PM