Esta tarde, y para llevármela de fin de semana, cogí la cámara digital del despacho por primera vez (la primera vez con cierta autonomía e intención, se entiende).

Cámara que, por supuesto, no es reflex, como las de mis cuñaos, digo... como las de verdad.

Hize 30 fotos, las borré, fundí la memoria, la vacié, fundí las pilas, descargué las fotos, las descargué, las descargué otra vez, las borré, me abrí una cuenta en flickr, las troceé, las colgué, las publiqué, las de los niños no, las compartí, se lo dije a mis contactos....

Total sólo han pasado 4 horas, y ya quiero una Reflex

Sí, la quiero, la quiero, la quiero, quiero una reflex, quiero una Reflex,

Quiero una puñetera Reflex, de esas, de las gordas, de las que te cuelgas del cuello y pesan, no la mierdita colgada al cinturón; quiero una de esas, de las grandotas.

Joder, quiero la puñetera Reflex que tienen mis cuñaos, y la Quiero Ya!!

(por cierto, se dice Reflex, ¿no?)