...recibo el guante de nuevo por parte de porras y de gastronio, y de otros amigos que también me han regalado sus comentarios.
En el anterior artículo preguntaba por qué un blog, y he recibido respuestas muy interesantes, y a su vez éstos aún más interesantes.
En resumen Porras arguye que el fin último es la diversión, Gastronio con su habitual acidez lo achaca al peor -o peores- de los vicios humanos. Porras como buen dialéctico nos intenta escabullir del debate y nos arrastra al más interesante de ¿por qué puedo tener un blog?
Ni uno ni otro, ni los comentaristas parecen tener la razón última.
Divertido lo es, y así opinan muchos, pero eso no basta, además para algunos seguro que no es tan divertido, sobre todo aquellos que aquí vuelcan sus penas, o los que lo han convertido en un trabajo, o los que no saben bien qué publicar, y nunca estarán satisfechos, llenos y llenos de borradores, mientras leen como otros les pisan las ideas o los comentarios que les hubiera gustado contar.
Cotilleo insano, a lo "salsa rosa" o similares, parece un exceso.
Quizás el defecto, es que la pregunta no tenga una única respuesta, no lo sé.
Quizás es el momento en que deben rechazarse las preguntas que buscan una respuesta, quizás no hay respuesta para todo, o para todo -ya- valen varias o muchas respuestas. Ya no es momento de buscar las respuestas en un cajón, sino de etiquetar la pregunta. Con distintas etiquetas respondemos a cualquier pregunta, es la era del "todovale".
No estoy de acuerdo.
Creo que hay una razón última, una razón por la que las personas que tienen un blog, lo tienen. Una razón, o sinrazón, una causa, una emanación del cerebro derecho humano que nos impulsa a escribir en el éter aquello que nos da la gana, con la pretensión de que perdure. Quizás la causa última sea la de la supervivencia.
Respecto al método, a la capacidad del blog en sí mismo, no hay duda de su valía, su flexibilidad, su accesibilidad, su facilidad, sus posibilidades, su porcentaje, su puntito de creación propia (que realmente se parece bastante a las comidas precocinadas que con 2 minutos de microondas las hacemos obras nuestras), su precio y su pretendida universalidad, lo convierten en el mejor invento para que se canalize esa causa última.
El gran invento del blog (si tal invento existe) no tiene desperdicio, posibilita a cualquiera a tener uno, pero insisto, ¿para qué tener un blog?¿para qué tener uno de esas cosas que se pueden tener?
Si costase dinero, quizás perdería parte del encanto, o no. Algunos, muchos, pagarían por tenerlo, y quizás si interviniese el mercado de lleno, los blogs serían mucho más interesantes y sólo pagaría aquel que tuviera fundados motivos, y todos serían buenos o mejores blogs. Lo que está claro es que no es gratis, pues a todos nos lleva más o menos tiempo.
El porqué una herramienta capaz de satisfacer los anhelos de personas muy diferentes, ha tenido tanto éxito está claro, la respuesta está ínsita en su propia existencia.
Apelando a la vanidad, podríamos estar de acuerdo, pero cuántos de los blogueros, estarían dispuestos a subirse al ágora, a la plaza pública, a leer sus poesías, o a decir lo que les venga en gana, delante de un gran auditorio. Quizás vanidad y cotilleo van unidos y son las caras de la misma moneda, quizás nos gusta asomarnos a esa cerradura, para encontrarnos un ojo.
Sin embargo algo debe unir a todos esos tan diferentes, algo que gente mucho más lista que yo ha sabido ver, canalizar y dotar, algo que personas importantes, como Mister X, o algún ruso en sillicon valley o el propio EnriqueDansblog (sólo a modo de ejemplos), o el yo que sé, han sabido detectar y poner sus dineros para llenar a personas cómo yo y poder hacer aquello que sigo sin saber por qué quiero hacerlo.
Creo que la respuesta a la pregunta de por qué puedo tener un blog, está clara, y se deduce de la lectura del texto, y es "por el dinero" por "el puta dinero". Me dejan tener un blog (no quiero parecer más conspiranóico de lo que soy) por que quieren, querrán, mi dinero y el tuyo, algún día. Lo que no sé es cómo saben que quiero tener un blog, por que yo no sé por qué lo quiero.
Sigo por tanto sin saber el motivo, creo que el motivo último no es la vanidad, ni es la diversión, ni es la busqueda de la alegría, ni tampoco -ahora ya no- la necesidad de reconocimiento ajeno, creo que el mótivo último no sé cuál es pero es uno sólo, o como mucho dos, una o dos categorías, no mil etiquetas de motivos, no, "uno sólo" y gordo, pero no sé cuál es, de momento, y vosotros tampoco (aunque puede que algunos sí)